Coronavirus y Edadismo

Desde que se anunció el brote del coronavirus en China, se advirtió que este enemigo discriminaba por edad. No se sabía de víctimas mortales menores de 12 años, y la mayor parte de los decesos eran de adultos mayores. La reacción en el mundo fue muy comprensible: Hay que cuidar a los ancianos; para los jóvenes, ésta será una gripe más.

Pero en realidad es sobre todo la sociedad, en el mundo entero, la que discrimina por edad. Y el coronavirus ha hecho evidente el edadismo, y el peligro de que aumente.





La epidemia cobró notoriedad cuando los jóvenes empezaron a publicar en redes sociales la severidad de sus síntomas, y cuando aumentó el número de sus muertes. Cabe preguntarse si la respuesta global al virus habría sido distinta si no se hubiera presumido que afectaba sobre todo a los ancianos.

De hecho, las principales víctimas del Covid19 son los más débiles: los que tienen otras enfermedades, los que no están bien alimentados, los obesos, los hipertensos, los diabéticos. Y México es campeón en todo eso.

Cada día, el gobierno federal publica datos de la evolución de la epidemia en nuestro territorio. Cuestionados como son, esos números no dejan de ser los únicos con que contamos. Y muestran que la gente de 30 a 34 y de 40 a 49 enferman en la misma medida que los mayores de 65. Y aunque efectivamente la mayor parte de los decesos son de adultos mayores, los de la gente de alrededor de 55 y de 40 años no están muy atrás.

Los protocolos de prevención y atención de la enfermedad sí terminan siendo discriminatorios. Las medidas de aislamiento social afectan sobre todo a los más viejos --que suelen vivir solos y tener poco acceso al uso de tecnología--. Computadoras y teléfonos celulares se han convertido en las principales ventanas de contacto social en estas semanas y, aunque la brecha digital por edad no es tan amplia como en lustros pasados, la falta de acceso a la tecnología sigue siendo un importante factor de marginación de los adultos mayores.

Entre los enfermos, la discriminación por edad es aun más perniciosa. Un artículo en The Atlantic (https://www.theatlantic.com/culture/archive/2020/03/americas-ageism-crisis-is-helping-the-coronavirus/608905/) denuncia que en Estados Unidos se han establecido protocolos de atención a niños y adultos jóvenes con COVID-19, pero ninguno para adultos mayores. Y es bien sabido que, llegado el momento, se da preferencia a los jóvenes en el uso de insumos escasos para el tratamiento médico.

¿Qué pasa cuando se tiene que decidir entre dar un ventilador a un adulto mayor o a un joven? ¿Cómo se toma esa decisión? ¿Calculando el número de años que les quedan por vivir, por producir, por servir a la sociedad? ¿El cariño de sus deudos? ¿Cómo se hace ese cálculo?

El edadismo es la más perniciosa y la más ampliamente difundida de las discriminaciones. Es la única que nos afecta a todos y es la única que practicamos todos. Tanto así, que ni siquiera la notamos. Pero la discriminación por edad no es ley de vida. Que esta epidemia ayude a desenmascararla y nos dé herramientas para enfrentarla.

17 vistas

¿Tienes alguna duda o comentario?

TELÉFONO: 

5687-0131

  • Facebook
  • Twitter

© 2020 Todos los Derechos Reservados a Mente En Forma